Depravadas Totalmente- El Catecismo de Heidelberg preg. 8

Depravadas Totalmente- El Catecismo de Heidelberg preg. 8

Pregunta: ¿Estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer el bien, e inclinados a todo mal?
Respuesta: Ciertamente; si no hemos sido regenerados por el Espíritu De Dios.
Lee: Gén. 8:21; Gén. 6,5; Job. 14:4; Job. 15:14. Job. 16:35; Juan 3:6; Isaías 53:6; Juan 3:3, 5;1 Cor. 12:3; 2 Cor. 3:5.

Tanta gente a nuestro alrededor hace tanto bien. Filantropía, justicia social, defensa de las minorías, voz de los oprimidos. ¿Cómo es entonces que decimos que no podemos hacer el bien a menos que volvamos a nacer del Espíritu si Dios? Al estudiar la pregunta 8 del Catecismo de Heidelberg, veremos que nuestra depravación no significa que no haya bondad, sino más bien que, debido a nuestro pecado, somos incapaces de amar a Dios y de amar a nuestro prójimo de la manera en que estamos llamadas a hacerlo.

Como vimos en la pregunta 6, sabemos que Dios nos creó buenas; muy buenas. De hecho, Él nos creó “a Su imagen y semejanza” (Gn.1: 27-28).  Cuando Adán y Eva decidieron desobedecer, entró el pecado y todo se corrompió, se distorsionó. Nuevamente, nuestra naturaleza se distorsionó, pero la bondad que proviene del Imago Dei (la imagen de Dios) no desapareció.

Ahora, de la pregunta 4 sabemos que la Ley de Dios requiere que “amemos a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza … y que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos” (Mt. 22: 37-40). Ese es el estándar al que estamos llamadas a vivir. Para eso fuimos creadas. Solo cuando cumplimos con esto perfectamente, obedecemos en verdad la Ley de Dios. En nuestro estado original antes de la caída, podíamos cumplir con esto. Adán y Eva amaban a Dios y tenían comunión con Él.  Además se aman sin comparación, envidia o maldad. La pregunta 5 nos recuerda que cuando fueron tentados y eligieron pecar, esta habilidad se corrompió y, debido a eso, nadie puede vivir este llamamiento, este mandato dado por Dios. Sus corazones y nuestros corazones no pueden amar a Dios por completo y tampoco podemos amar a los demás como debemos. Estamos totalmente corrompidas y debido a esto, todo lo que hacemos, cualquier intento de bondad, se queda corto del estándar, y por lo tanto es maldad.

Ahora, la manera en que pensamos en el mal y la forma en que Dios piensa acerca del mal es diferente. El pecado, no importa cuán pequeño, es maldad ante los ojos de Dios. En nuestra mentalidad distorsionada, nosotras llamamos malo solo a lo que es verdaderamente atroz y despreciable (violación, asesinato, injusticia), pero cosas “más pequeñas”, “necesarias” que “no dañan a nadie (aparentemente y según nuestro propio criterio)” (mentir, codicia, etc) no son malos. Esto es causa de nuestra corrupción.  Es una visión distorsionada. Todo pecado es malo, pero no podemos verlo si no somos regeneradas o nacidas del Espíritu de Dios. Sin embargo, el hecho de que aún retenemos cierto sentido de lo que es malo es un testamento de ese Imago Dei, de esa imagen de Dios en nosotras.

Esta incapacidad de hacer el bien, como se explicó anteriormente, se llama “Depravación Total”. Y, de nuevo, no significa que seamos incapaces de hacer el bien, sino que nuestro “bien” está manchado por el pecado de nuestra motivación, nuestras expectativas, nuestra búsqueda de la gloria, etc. Todo lo que hacemos está manchado por el pecado, corrompido, pero no hacemos todo lo malo que podemos gracias a la gracia común de Dios, su imagen en todos nosotras.

La pregunta 8 nos da un atisbo de esperanza al hablar de la regeneración por la fe en Cristo. Solo cuando somos regeneradas y el Espíritu Santo entra a hacer morada en nosotras, somos capaces de comprender la profundidad de nuestra depravación, la realidad de nuestro pecado.  Solo somos capaces de caminar en obediencia y “hacemos el bien” glorificando a Dios cuando en el Espíritu Santo vive en nosotras.

Así que hoy, querida hermana, cerramos esta enseñanza, pero quiero pedirte que examines tu corazón frente a Dios. Tómate un par de minutos y ora o escribe.  Anota las cosas buenas que buscas hacer. Evalúa honestamente tus motivaciones detrás de estos deseos. Y si (como yo), están corrompidos, distorsionados y buscas tu gloria propia, ¿te arrepentirás y le pedirás a Dios que te ayude a buscar Su gloria únicamente?
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Frente a la cara De Dios.
#cautivadaenSugracia @cautivadaenSugracia
#enthralledbygrace

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