Salvación Solo por Fe en Cristo-Catecismo de Heidelberg: pregunta 29

Salvación Solo por Fe en Cristo-Catecismo de Heidelberg: pregunta 29

Pregunta: ¿Por qué el hijo de Dios es llamado Jesús, que significa Salvador?
Respuesta: Porque nos salva y libra de todos nuestros pecados (a), y porque en ningún otro se debe buscar ni se puede hallar salvación (b).
Versículos de apoyo: (a) Mateo 1:21; Hebreos 7:25. (b) Hechos 4:12; Juan 15:4, 5; 1 Timoteo 2:5; Isaías 43:11; 1 Juan 5:11.

Algunas personas afirman que Jesús solamente fue un buen hombre, un gran maestro, un ejemplo para la humanidad e, incluso, que simplemente fue un profeta. Otros más dicen que Jesús era un loco. Muchas personas se consideran buenas y, engañándose a sí mismas, descartan la necesidad de un salvador. La mayoría de la gente busca desesperadamente la salvación bajo sus propias fuerzas haciendo buenas obras, teniendo su propia espiritualidad etérea e insuficiente, a través rituales que deben realizar de forma periódica, y de muchas otras formas más. Su atención y esfuerzos están centrados en lograr salvarse con sus propios recursos. Sin embargo, como cristianas, no nos atrevemos a buscar dentro de nosotras la salvación.  Sabemos que todo lo que hacemos está manchado por el pecado y que no hay manera de que nosotras mismas revirtamos esta realidad, es por eso que necesitamos de un salvador, necesitamos a Jesús. Mientras estudiamos la pregunta 29 del Catecismo de Heidelberg, recordemos por qué necesitamos de un salvador, la razón por la cual llamamos a Jesús el Salvador, y la importancia de conocerlo profundamente.

Como hemos visto en las preguntas anteriores del Catecismo de Heidelberg, Dios creó todo lo bueno. Hizo a los seres humanos, al hombre y a la mujer, a su imagen y semejanza (Gn1: 27) y su creación era buena. Dios les dio a Adán y a Eva un solo mandamiento: no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.  Si comían de este árbol, morirían (Gn 2:17). Satanás plantó semillas de incredulidad en sus corazones y ellos eligieron desconfiar de Dios y pecar (Gn 3: 1-7). El mundo se cayó y el dolor y la muerte entraron al mundo (Gn 3: 8-24). No obstante, Dios, en su bondad y misericordia, le hizo a la humanidad una gran promesa: que algún día alguien vendría a arreglar las cosas, a componer lo descompuesto (Gn 3:15).

A partir de la desobediencia de Adán y Eva, la humanidad se separó de Dios (Ro 6:23a) y se hizo merecedora de la condenación de Dios. Merecemos un castigo por haber traicionado a Dios. Siendo la muerte la paga del pecado (Ro. 6: 23a), cualquier pecado, no importa cuán pequeño o grande sea ante tus ojos, merece el castigo eterno de separación de Dios, nos hace merecedoras del infierno. Pero la dádiva de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro 6: 23b).

Jesús es el Mesías prometido del Antiguo Testamento. Él cumplió todas las profecías escritas sobre Él por los profetas del Antiguo Testamento. Jesús está en el Uno en quien confían los hombres de la antigüedad. Y Jesús prometió y cumplió, Jesús vino.

Jesús, quien es Dios y creó todo junto con Dios Padre y Dios Espíritu Santo, vino (Jn 1: 1-18). Su misión fue buscar y salvar a los que estaban perdidos (Lc 19:10). Él vino para salvar a los pecadores (1 Ti 15). Jesús vino a ofrecernos el perdón de nuestros pecados tomando sobre Él el castigo que nuestros pecados merecen (1 Jn 2: 2) y pagando el precio que merecemos. Dios requería que se hiciera justicia.  Jesús pagó el precio por ti. Jesús se convirtió en el Salvador.

Hay algo importante que debes entender sobre la salvación que nos dio Jesucristo.   Aunque El logro tu salvación, no es una salvación para todos, sino únicamente para aquellos que creen en El.  No es como ese juego de niños “uno, dos, tres por mi y todos mis compañeros” sino que cada persona tiene que elegir poner su fe en Jesús.  Jesús nos dio la salvación porque Él pudo vivir la vida perfecta que absolutamente nadie más puede vivir, murió la horrible muerte que tu y no El merecías, y se levantó a los tres días para demostrar que había cumplido su promesa. Él vino y murió porque tú no puedes salvarte a ti mismo. Pero en Su gracia y elección, tú debes creer.  Nadie más lo puede hacer por ti. Es individual. Como dice Tim Keller: “Dios no tiene nietos, solo hijos e hijas”. Asi que tu debes decidir.

Como estudiamos en la pregunta 21 y 22 del Catecismo de Heidelberg, la salvación sólo puede venir cuando por fe seguimos a Cristo. Esta fe simplemente significa que reconocemos que somos pecadoras, nos arrepentimos, y volvemos a Dios aceptando que el pago por nuestros pecados fue pagado por Cristo. Por fe lo seguimos como Señor y Salvador.

Lo que crees de ti misma importa. Lo que dices sobre quién es Jesús importa. Lo que crees que hizo Jesús importa. La forma en que respondes a estas preguntas tiene una implicación presente y eterna para tu vida. Así que, querida hermana, hoy simplemente te pregunto, ¿quién dices que es Jesús? (Mt 16: 13-20). Y si no estás segura, ¿hablarías con nosotras o con un pastor de tu comunidad?

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Por la fe solo en Cristo. #entrenado por la gracia
@cautivadaensugracia #cautivadaensugracia

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