Jesús: El Cristo-Catecismo de Heidelberg: pregunta 31

Jesús: El Cristo-Catecismo de Heidelberg: pregunta 31

Pregunta: ¿Por qué se le llama Cristo, es decir, Ungido?
Respuesta: Porque fue ordenado del Padre y ungido del Espíritu Santo (a), para ser nuestro supremo profeta y maestro (b), que nos ha revelado plenamente el secreto consejo y voluntad de Dios acerca de nuestra redención (c), para ser nuestro único y supremo pontífice (d), quien por el solo sacrificio de su cuerpo nos ha redimido (e) e intercede continuamente delante del Padre por nosotros (f), para ser nuestro eterno Rey que nos gobierna por su palabra y su espíritu y nos guarda y conserva la redención que nos ha adquirido (g).

Versículos de apoyo: (a) Salmos 45:7; Hebreos 1:9; Isaías 61:1; Lucas 4:18. (b) Deuteronomio 19:15; Hechos 3:22, 7:37; Isaías 55:4. (c) Juan 1:18,15:15. (d) Salmos 110:4. (e) Hebreos 10:12, 14, 28. (f) Romanos 5:9, 8:34, 10; Hebreos 9:24; 1 Juan 2:1. (g) Salmos 2:6; Zacarías 9:9; Mateo 21:5, 28:18; Lucas 1:33; Juan 10:28; Apocalipsis 12:10, 11.

En muchos países del mundo, incluido México, los títulos son extremadamente importantes. Por ejemplo, si tu nivel de estudios es licenciatura, la gente se dirigirá a ti como “licenciada”. Si eres soltera, te dirán “señorita”. Por el contrario, si estás casada, te llamarán “señora”. Como sabemos, la palabra cambia dependiendo el género. Creo que nos gustan los títulos porque, en cierto modo, nos diferencian de los demás, nos dan cierto estatus. Bueno, en la Biblia a Jesús también se le da un título. El nombre supremo que le es dado lo diferencia del resto de la humanidad y en él reconocemos no solo su posición especial, también su gran poder. Entender este título puede cambiar nuestras vidas, ¡así que explorémoslo juntas a través de la pregunta 31 del Catecismo de Heidelberg!

Al igual que en México, los títulos eran importantes en el antiguo Israel. Además de otorgarles una posición de autoridad, algunos, como sacerdotes y profetas, eran ungidos (Ex 28:41, 1 R 19:16). Si recuerdas, Saúl fue ungido por el profeta Samuel como rey (1 S 10: 1). También, David lo reconoció como rey ungido por Dios (1 S 24: 6). Esto era un acto de consagración, una manera de apartarlos para una tarea específica que Dios les había dado.

El Antiguo Testamento también habla del Ungido del Señor. Uno separado por Dios para una tarea específica. El nombre de Cristo proviene de la palabra griega christos que significa ungido. En hebreo, la palabra que conocemos como Mesías es mashiach. Dios prometió dentro de su plan de salvación a un Ungido especial, al Mesías; al que vendría y salvaría a su creación.

Jesús es Cristo, es el Ungido. Él fue ungido y ordenado por Dios como profeta o testigo de Dios; como maestro, sumo sacerdote o mediador; Jesús fue ungido como Rey. Él fue apartado porque es diferente. Jesús es Dios encarnado.

Jesús siendo Cristo apunta a un sinfín de cosas. No solo regeneraría los asuntos políticos en términos de justicia social, hubo algo todavía más importante: librarnos del pecado. El sacrificio de Cristo revela la liberación de la esclavitud en la que habitábamos por el pecado. Jesús nos hace perseverar y nos da fuerza para continuar en el camino de santificación hacia la gloria. Conocer a Jesús como Cristo nos permite ver con asombro y maravilla el plan salvífico que Dios ha establecido para liberarnos del pecado y ser justos ante los ojos de Dios.
Así que hoy, querida hermana, terminando este breve estudio de Jesús como Cristo, quiero preguntarte, ¿piensas en Jesús como el Ungido, como el único con poder para salvar, o lo ves como apartado y diferente pero no como Mesías y Rey? Y si no reconoces a Jesús como Cristo, ¿nos enviarías un correo electrónico? Nada nos gustaría más que presentarte a Jesús, el Ungido que salva.
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En fe #cautivadaensugracia
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