La Crucifixión: Maldito por Nosotras- Catecismo de Heidelberg: pregunta 39

La Crucifixión: Maldito por Nosotras- Catecismo de Heidelberg: pregunta 39

Pregunta: ¿Es más importante el haber sido crucificado que morir de otro modo?
Respuesta: Sí, porque este género de muerte me garantiza que Él cargó sobre sí mismo la maldición sentenciada sobre mí (a), por cuanto la muerte de cruz era maldita de Dios.
Versículos de apoyo: (a) Gálatas 3:13; Deuteronomio 21:23.

¿Alguna vez has pensado en el sufrimiento de una muerte por crucifixión?, ¿no había otra forma un poco más misericordiosa de aplicar la pena de muerte? ¿Por qué murió Jesús crucificado?, ¿era necesario que muriera de esa manera? Como hemos visto, Dios siempre es cuidadoso con los  detalles, es por eso que la muerte en la cruz tiene un significado importante. La cruz nos señala una realidad muy grande. ¡Estudiemos la pregunta 39 del Catecismo de Heidelberg para descubrirlo!

Deuteronomio 21: 22-23 dice: Y si un hombre ha cometido pecado digno de muerte, y se le ha dado muerte, y lo has colgado de un árbol, su cuerpo no colgará del árbol toda la noche, sino que ciertamente lo enterrarás el mismo día (pues el colgado es maldito de Dios), para que no contamines la tierra que el Señor tu Dios te da en heredad.

Este versículo habla del castigo de alguien que quebrantó la ley y que merecía la muerte. Desde el principio, la crucifixión de Cristo nos señala la maldición y el castigo que merecía el quebrantar la ley y que, por lo tanto, todas nosotras, como quebrantadoras de la ley de Dios, merecemos. Jesús tuvo que sufrir la muerte de la crucifixión para probar que estaba pagando las consecuencias de nuestros pecados al convertirse en una maldición por nosotras. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el que cuelga de un madero)” (Gálatas 3:13).

Como hemos estudiado, este hecho tiene implicaciones masivas en nuestras vidas, pues Jesús tomó nuestros pecados e hizo el pago del pecado en nuestro nombre para que en Él podamos obtener su justicia.

Históricamente, la crucifixión de Cristo también nos muestra una imagen maravillosa del plan de salvación de Dios para las naciones. Los líderes judíos solían apedrear a muerte a quienes habían violado las leyes espirituales. Sin embargo, durante el juicio de Jesús, los judíos no tuvieron autoridad para matar a Jesús, pues se regían bajo la autoridad romana. Por lo tanto, los líderes judíos, Anás, Caifás y Sanedrín, entregaron a Jesús a Poncio Pilato y a Herodes Antipas. Las autoridades romanas juzgaron a Jesús por cargos políticos ya que, generalmente, los romanos no prestaban atención a los asuntos espirituales en sus territorios. Cuando los juicios judío y romano se unieron, un castigo gentil (romano) y una acusación espiritual (judía), dieron como veredicto la muerte de Cristo. En ambos reinos Cristo era inocente. En esa cruz, tanto gentiles como judíos, encontraron que, en realidad, la totalidad del mundo merece la muerte por el pecado pero en Dios hallamos gracia.

El plan de salvación de Dios ha incluido a judíos y gentiles porque ambos grupos son pecadores por igual. La cruz nivela el plano y pone el castigo que merecemos en el Justo y así demuestra la gracia de Dios para todos. Hermana, Dios está en los detalles. Jesús tuvo que morir crucificado porque fue profetizado en su Palabra, pero también porque allí toda la humanidad encontraría, por gracia, la salvación de Dios.

Así que, querida hermana, cuando pienses en la maravillosa cruz donde Jesús murió por ti y por mí, no seas tímida. Compártela con todos, ya que la cruz es donde judíos y gentiles encuentran la esperanza eterna.
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En su gracia. #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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