El sufrimiento y la humillación de Cristo- Catecismo de Heidelberg: pregunta 40

El sufrimiento y la humillación de Cristo- Catecismo de Heidelberg: pregunta 40

Pregunta: ¿Por qué fue necesario que Cristo se humillase hasta la muerte?
Respuesta: Porque la justicia de Dios (a) no se podía satisfacer por nuestros pecados, sino con la misma muerte del Hijo de Dios (b).
Versículos de apoyo: (a) Génesis 2:17. (b) Romanos 8:3, 4; Hebreos 2:14, 15.

El Catecismo de Heidelberg concentra gran parte de su atención en la muerte de Cristo. ¿Por qué? Pues es simple pero completamente relevante: lo que crees de Cristo afecta tu eternidad. Estudiemos el sufrimiento de Cristo.

Como hemos explicado anteriormente, Dios fue claro y declaró que la paga del pecado es la muerte, pero que el regalo de Dios a nosotros es la vida eterna a través de Cristo Jesús nuestro Señor (Ro 6:23). Desde que el primer pecado se cometió en el Edén, la muerte y la sangre fueron necesarias para el perdón parcial de los pecados (Gn 3:21). De hecho, en Hebreos 9:22 vemos que, bajo la ley, todo se purifica con sangre, y sin el derramamiento de sangre no hay perdón de los pecados. Cuando Adán y Eva pecaron, la muerte y todo lo que ella trae consigo entró en nuestro mundo: decadencia, dolor, sufrimiento, lágrimas, luto, miedo y muchos pesares más. La relación con Dios se rompió y nadie podía acercarse a Él por temor a morir.

El amor de Dios hacia nosotros es tan grande que nos dio la promesa de un salvador (Gn 3:15). Sin embargo, mientras esperábamos su llegada, Dios proveyó medios temporales de sacrificio para recordar que alguien estaba por venir. Esto era el sistema sacrificial de la ley. En este sistema los animales morían como remisión parcial de los pecados. Así que los sacerdotes levíticos hacían continuamente sacrificios por los pecados de la gente. Los sacrificios eran parciales porque el sufrimiento, la sangre y la muerte de los animales no eran suficientes para eliminar el pecado humano. Es por eso que ellos estaban en la espera de un futuro salvador que vendría al mundo para hacer el pago de nuestros pecados. Ese salvador no podía ser cualquier persona. Debido a que todos somos pecadores, no hay humano alguno que pueda pagar la deuda de otros pecadores. Necesitábamos a un salvador justo, completamente Dios y completamente humano, así que Dios envío a su hijo.

Jesús vino. Jesús sufrió y se humilló hasta la muerte porque ese era el precio del pecado. Recuerda, el pago del pecado es la muerte. Así que Cristo, plenamente humano y plenamente Dios,vino y vivió la vida perfecta que no podemos vivir y sufrió en la cruz por nuestros pecados. El justo fue dado por el injusto para que pudiéramos regresar a Dios (1 P 3:18). Jesús tuvo que morir para que, en Él, toda la ira de Dios se derramara y, pagando nuestra deuda, pudiéramos vivir en el espíritu. No había otra manera. Cualquier sacrificio menor no hubiera sido suficiente. Dios en la carne, Cristo,  tuvo que pagar por nuestros pecados. Y lo hizo en esa sangrienta y maravillosa cruz.

La historia no terminó en muerte. No. La historia termina en la resurrección. Tres días después, Cristo resucitó de entre los muertos en victoria para darnos la esperanza de que, un día, nosotras también resucitaremos con Él restauradas. Cristo resucitó para que tengamos esperanza en la gloria futura, donde no habrá más dolor, ni más lágrimas, ni más sufrimiento, ni más muerte (Ap 21: 4).

Ahora, hermana, este perdón puede ser tuyo pero solo por lagracia a través de la fe.  Nadie te lo puede otorgar sin que tú lo sepas. Querida hermana, hoy te imploro que, si no conoces a Jesús como tu Señor y Salvador, ores y confieses, te arrepientas y lo sigas, porque solo Él puede guiarte por el camino de la justicia de regreso a Él.
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En fe #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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