El costo de su gracia- Catecismo de Heidelberg: pregunta 43

El costo de su gracia- Catecismo de Heidelberg: pregunta 43

Pregunta: ¿Qué provecho recibimos además del sacrificio y muerte de Cristo en la cruz?
Respuesta: Por su poder nuestro viejo hombre está crucuficado, muerto y sepultado juntamente con El (a), para que, en adelante, no reinen más en nosotros las perversas concupiscencias y deseos de la carne (b), sino que nos ofrezcamos a El en sacrificio agradable (c).
Lee: a. Rom. 6:6.- b Rom. 6:6, 12.- c. Rom. 12:1.

Hay un falso evangelio rondando por las iglesias y los círculos cristianos. Este declara que, ahora que eres salva, puedes continuar pecando y persiguiendo los deseos de tu corazón, independientemente de si traen o no gloria a Dios. Esta es unagracia permisiva que no es ni bíblica ni cristiana. Sabemos que Jesús es quien nos salva, solo Él. Así que cuando aceptamos a Cristo en nuestro corazón, ocurre un cambio maravilloso, una increíble transformación que cambia nuestra visión sobre el pecado y la vida. Veamos cuáles son los beneficios de la muerte sacrificial de Cristo en la cruz para nuestra vida cotidiana. ¡Estudiemos juntas la pregunta 43 del Catecismo de Heidelberg!

Después de haber estudiado 42 preguntas de este catecismo, nos queda claro que no hay nada ni nadie que pueda darnos la salvación, solo Jesús. Es simple, nadie es lo suficientemente bueno o perfecto para salvarnos, ni siquiera nosotras mismas. Espero que por la gracia de Dios a través de la fe, creas en esta poderosa verdad. Pero, ahora que somos salvas, ¿qué sigue? ¿Cristo murió en la cruz por nosotras y ya? La magnífica respuesta es ¡no! Cuando Cristo nos salva, somos sepultadas con Él. Esto quiere decir que nuestro viejo yo, el que anhelaba el pecado, muere con Él y Cristo nos viste con nuevos deseos. Cuando creemos en Jesús, nuestra antigua naturaleza cambia por medio del poder del Espíritu Santo en un proceso llamado santificación. Déjame explicarte este proceso a través del concepto bíblico de adopción.

Dios, por su gracia y siendo Jesús el canal, nos adopta siendo pobres, pecaminosas, orgullosas, arrogantes, mezquinas, sucias…sin nada que ofrecerle. Pero por la fe, cuando somos adoptadas, Jesús nos da ropa nueva y limpia, nos viste de su justicia. Además, nos da al Espíritu Santo, un sello que demuestra que ahora somos legalmente suyas. Poco a poco, a medida que pasamos tiempo con Él, comenzamos a comprender la profundidad de su amor por nosotras. Como hemos sido legalmente adoptadas, no hay nada que nos deje fuera de su familia. Tampoco existe algo que podamos hacer para complacerlo de más. Dios ya nos ha dado todo. La adopción nos permite amarlo como nuestro Padre amado. Este amor nos permite obedecerle en la libertad que tenemos como hijas para siempre. La obediencia no nos hace suyas, la adopción a través de Cristo sí. La obediencia y la nueva naturaleza que nos es daday que busca glorificar a Dios son simplemente los frutos de ser parte de su familia para siempre. Ese fruto que viene por adopción también se conoce como santificación y básicamente es el proceso a través del cual nos parecemos más y más a Cristo. ¡Tiene sentido! Una vez que formamos parte de su familia, ¡adoptamos rasgos de comportamiento! Obedecemos, seguimos y confiamos porque Él ya nos ha demostrado que nos ama al habernos dado todo. El costo de la gracia de Dios es tan poderoso que nos salva y nos transforma. No puede ser barato nipermisivo porque el costo que Cristo pagó por nuestras vidas es demasiado valioso, demasiado grande, magnánimo.

Dietrich Bonhoeffer lo explica aún mejor. Él nos dice que la gracia barata se representa como el tesoro inagotable de la Iglesia, desde el cual ella derrama bendiciones con manos generosas sin hacer preguntas ni fijar límites. Una gracia sin precio, ¡sin costo! La esencia de la gracia, suponemos, es que la cuenta se ha pagado por adelantado, por lo tanto, se pueden obtener los beneficios por nada, sin ningún compromiso. Como el pago es infinito, las posibilidades de sacarle provecho también son infinitas. Así, la gracia barata se convierte en la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, en ser bautizados sin ser disciplinados por la iglesia, en tener comunión sin confesión y en la absolución sin confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado. Por otro lado, la gracia costosa es el Evangelio que debe buscarse una y otra vez, el don que debe pedirse, la puerta a la que un hombre debe llamar. Tal gracia es costosa porque nos llama a seguir, a comprometernos, y es gracia porque nos llama a seguir a Jesucristo vivo y encarnado. Es costosa porque le cuesta a un hombre su vida, y es gracia porque le da al hombre la única vida verdadera y eterna. Es costosa porque condena el pecado y es gracia porque justifica al pecador. Sobre todo, es costosa porque le costó a Dios la vida de su Hijo, así que fuimos comprados a un precio, y lo que le ha costado a Dios no puede ser barato para nosotros. Sobre todo, es gracia porque Dios no estimó a su Hijo a un precio demasiado caro para pagar por nuestra vida, sino que lo entregó por nosotros. La gracia costosa es la encarnación de Dios.

Oro para que podamos entender el costo de la gracia de Cristo y no nos conformemos con la gracia barata, no bíblica, centrada en nosotras mismas; esa gracia que este mundo caído quiere darnos.

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¡Para Su gloria! #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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