Nunca abandonada-Catecismo de Heidelberg: pregunta 47

Nunca abandonada-Catecismo de Heidelberg: pregunta 47

Pregunta: Luego, ¿no está Cristo con nosotros hasta el fin del mundo como lo prometido? (a).
Respuesta: Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre: en cuanto a la naturaleza humana, ahora ya no está en la Tierra (b), pero en cuanto a su deidad, majestad, gracia y espíritu, en ningún momento está ausente de nosotros (c).
Versículos de apoyo: (a) Mateo 28:20. (b) Hebreos 8:4; Mateo 26:11; Juan 16:28,17:11; Hechos 3:21. (c) Juan 4:18; Mateo 28:20.

¿Alguna vez has sentido que Jesús está lejos, como si te hubiera abandonado y dejado completamente sola en este mundo caído lleno de pruebas y tribulaciones? Déjame decirte que no estás sola y nunca lo has estado. Sí, yo también me he sentido así en muchas, muchas ocasiones, pero creer que Dios nos abandonó ¡es una mentira! ¡Jesús prometió que estaría con nosotras hasta los confines del mundo (Mt 20:28)! Sabemos que Él no miente y que sus promesas son reales. Te invito a que exploremos juntas cómo es que Dios siempre está con nosotras después de haber partido al cielo. ¡Vayamos a la pregunta 47 del Catecismo de Heidelberg!

La encarnación de Jesús, es decir, Dios en la carne, unió lo espiritual y lo físico y creó un puente en el abismo que existía entre Dios y nosotras pecadoras. Su carne, su muerte, su sepultura y su resurrección nos aseguraron el acceso a ese puente a través de fe en Cristo. Estos eventos no solo traen, por fe, el perdón de nuestros pecados, también nos confirman un SÍ y un AMÉN en sus promesas y en Él (2 Co 1:20). Esto quiere decir que la promesa de estar siempre con nosotras es un hecho. Sin importar cómo te sientas, Dios está de tu lado en todo momento, en los mejores y en los peores tiempos.

Seguramente te estarás preguntando cómo es posible que Dios siempre esté con nosotras. ¿Recuerdas aquellos momentos en los evangelios donde, después de la resurrección, Jesús aparecía de repente? Lo vemos, por ejemplo, en Juan 20: 16-17, en Mateo 28: 8-10, en Lucas 24:34 cuando se le aparece a Pedro o en Juan 20:26-29 cuando lo ven los discípulos. Existen distintos momentos en los que Jesús aparecía de pronto y después desaparecía. Lo leemos y nos admiramos, pero yo creo que Jesús estaba entrenando a sus discípulos para que entendieran que estaba con ellos, ahí, en ese momento, incluso cuando ellos no podían verlo. Siento que Cristo quería enseñarles la verdad de su presencia a través del Espíritu Santo.

En Juan 14, Jesús prometió que, después de que Él partiera al cielo y ya no estuviera físicamente en la Tierra, enviaría al Espíritu Santo; un consolador, un ayudador, un consejero: el Paracleto. La Biblia dice que cuando estamos en Cristo, por la fe a través de su gracia, el Espíritu Santo vive y habita en nosotros (Jn 14:17) y nuestro cuerpo se convierte en el templo del Espíritu Santo (1 Co 6: 19-20). Es de esta manera, hermana, que nunca estamos solas.

Recuerda que el Espíritu Santo es Dios, es la tercera persona de la Trinidad. El Espíritu Santo nos permite difundir el Evangelio, recordar a Cristo y saber que Dios siempre está con nosotras hasta los confines del mundo. Tú, querida hermana, has sido justificada (o perdonada por tus pecados) por medio de la fe en Cristo, por lo tanto, el Espíritu Santo está contigo en cualquier circunstancia en la que te encuentres a fin de que seas testimonio de la gracia de Dios en Cristo.
Querida hermana, si hoy te sientes abandonada, recuerda esta maravillosa promesa: Dios está contigo porque mora en ti. Él te capacitará para testificar de Cristo en todo momento, incluso en tus tribulaciones. Él te recordará el asombroso amor de Dios por ti y caminará contigo en los altibajos de tu vida. Tú, querida hermana, no estás sola porque Él está contigo siempre, hasta los confines del mundo. Que esta promesa te impulse a buscarlo, confiar en Él y a testificar de su gran amor en Cristo.
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En Cristo #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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