Fe Sincera o Fe que Salva- El Catecismo de Heidelberg preg. 61

Fe Sincera o Fe que Salva- El Catecismo de Heidelberg preg. 61

Pregunta: ¿Por qué afirmas ser justo sólo por la fe?
Respuesta: No porque agrade a Dios por la dignidad de mi fe, sino porque sólo la satisfacción, justicia y santidad de Cristo, son mi propia justicia delante de Dios (a), y que yo no puedo cumplir de otro modo que por la fe (b).
Lee: (a). 1 Cor. 1:30; 1 Cor 2:2; (b) 1 Juan 5:10-12.

Cuando regaño a mis hijos, su respuesta a mi choro de mamá es “Lo voy a hacer” y luego, se olvidan de hacer lo que les dije que tenían que hacer. Así que he cambiado mi respuesta y ahora les digo “no me digas que lo vas a hacer; ¡simplemente hazlo!”. Intento explicarles que el decir que confían en que mis consejos son buenos implica acción.  De otra manera, simplemente me muestran que no creen que quiero lo mejor para ellos. No hacer significa que simplemente que me escucharon y estuvieron de acuerdo conmigo … asienten a los hechos. Sin embargo, cuando lo que escuchan, resulta en accion, se que no solo aceptaron los hechos, sino que confiaron en que lo que les dije era verdad, era bueno y por tanto lo hicieron. Ese segundo escenario, querida hermana, es fe. Y la fe es precisamente de lo que hablaremos hoy. Así que veamos lo que dice la Biblia acerca de esa fe que salva estudiando la pregunta 61 del Catecismo de Heidelberg.

He escuchado a muchas personas decir que son Cristianas. Cuando se les pregunta por qué, simplemente afirman que creen en Jesús. Sin embargo, al profundizar, es claro que su creencia es un asentimiento de que Jesús existió y que fue un buen hombre. También creen que las personas son generalmente buenas y que si hacen el bien se les regresara ese bien. Se trata de sinceridad … “porque al final del dia no importa lo que creas mientras sea sincera.” Esto es muy la enseñanza de Joel Osteen, la enseñanza del evangelio de la prosperidad.  Pero hermana, lo que La Biblia dice es puedes creer muy sinceramente, pero si no es una fe que salva, vas a irte, muy sinceramente, al infierno. “Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19). Creer que Dios existe, que Jesús vivió es un simple asentimiento de hechos. No es la fe que salva. Pero ahora bien, ¿qué es esa fe que salva?

“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; 9 no por[a] obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). Gracia. Fe. Para la gloria de Dios. La fe que salva comienza siempre con Dios, no contigo. Dios sabe que nadie, querida hermana, vive sin pecado. Tu y yo nacimos condenadas. Tu naces pecadora serial. Dios no espera que pongas tu vida en orden para que puedas acercarte a Él. Esto es imposible. “el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal” (Génesis 6:5). Nuestras intenciones en los ojos de Dios son siempre malas, siempre pecaminosas. No damos el ancho que dicta la santidad De Dios así que merecemos el infierno. Pero Dios … Dios nos da Su gracia. Dios nos da favor inmerecido. Merecemos castigo eterno, merecemos morir y permanecer separados De Dios en la eternidad.  Si Dios nos castigara sería justo. Y como Dios es justo tuvo que castigar nuestros pecados. De hecho, Dios castigó nuestros pecados en Jesús. Cuando Jesús murió en la cruz, Cristo experimentó nuestro castigo eterno para que quienes que ponen su fe en Él no experimenten el merecido juicio de nuestro Santo Dios. Eso es en lo que tenemos fe. ¿Pero cómo?

Primero entendemos que lo que expuse anteriormente es verdad, tiene sentido.  Dios es santo, nosotras no lo somos, y por tanto, necesitamos un Salvador. Saber que no eres santa, sino que eres un pecadora, debe ayudarte a entender que estás condenada, que mereces ese castigo eterno. Pero Dios … Dios “dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él” (Juan 3:16-17). Jesús no vino a condenarnos … nosotras ya estábamos condenadas. ¡Jesus vino a salvarnos! La Segunda Persona de la Trinidad se hizo carne y vino a vivir la vida perfecta que tu y yo no podemos vivir; y murió la muerte que merecemos como sustituto de los que creen en Él y al tercer día resucitó para luego ascender al Cielo. Él volverá y juzgará a los vivos ya los muertos.

Primero, conocemos y aceptamos estos hechos y luego entregamos nuestra vida a El. Actuamos sobre esta verdad. Confiamos en que Jesús hizo lo que dijo que hizo y por tanto lo seguimos, lo obedecemos. Porque creemos que hizo lo que dijo que hizo, simplemente obedecemos Su voz. No somos salvas porque seguimos y obedecemos, sino que obedecemos y seguimos porque somos salvas, porque tenemos fe. No por obras … sino más bien … “la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta” (Santiago 2:17).

Al igual que mis hijos no pueden decir que creen que lo que dije es verdadero y bueno y que no obedecer, la fe que salva no es verdadera si simplemente estás asintiendo a hechos históricos sin actuar, sin obedecer. “No solo tenemos fe en que este medicamento curará mi dolor; lo tomamos, actuamos sobre esa verdad! La fe que salva es igual. No solo decimos que creemos en Jesús, lo seguimos, lo obedecemos.

Así que hermana, cierro esta enseñanza, orando para que Dios te conceda la gracia de tener una fe que salva y que si ya sigues a Jesús, compartas la verdad de Su gracia con otras a tu alrededor … porque probablemente conozcas a alguien que sinceramente va camino al infierno.
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En Cristo. #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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