El bautismo: la imagen de una realidad espectacular -Catecismo de Heidelberg: pregunta 69

El bautismo: la imagen de una realidad espectacular -Catecismo de Heidelberg: pregunta 69

Pregunta: ¿Por qué el santo bautismo te asegura y recuerda que eres participante de aquel único sacrificio de Cristo hecho en la Cruz?
Respuesta: Porque Cristo ha instituido (a) el lavamiento exterior del agua añadiendo esta promesa (b), que tan ciertamente soy lavado con su sangre y Espíritu de las inmundicias de mi alma, es a saber, de todos mis pecados (c), como soy rociado y lavado exteriormente con el agua, con la cual se suelen limpiar las suciedades del cuerpo.
Versículos de apoyo: (a) Mateo 28:19. (b) Mateo 3:11, 28:19; Marcos 16:16; Hechos 2:38; Juan 1:33; Romanos 6:3, 4. (c) 1 Pedro 3:21; Marcos 1:4; Lucas 3:3.

Me encanta ver obras de teatro. La forma en que una historia o narración cobra vida en un escenario me permite entenderla mejor. Pero, déjame decirte algo, no soy la única que prefiere ver algo para poder comprenderlo en lugar de simplemente escucharlo.  No sé si te hayas dado cuenta, pero nos hemos convertido en una generación visual. El arte de enseñar requiere cada vez más de recursos visuales. Y, hermana, Dios conoce perfectamente el poder que tiene la vista cuando de enseñar se trata. Es así como en el bautismo tenemos la oportunidad de enseñar y testificar ante los ojos del mundo cómo Cristo nos ha amado y los beneficios que tenemos estando en Él. ¡Estudiemos la pregunta 69 del Catecismo de Heidelberg y aprendamos más sobre este tema!

Empecemos aclarando algunos puntos. Primero, el bautismo no es un requisito que debamos cumplir para ser salvas; Jesús es quien nos salva. Segundo, el bautismo es un mandamiento que Jesús dio, por lo tanto, es un sacramento serio. Profundicemos un poco más…¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley” (Romanos 3: 27-28).

El bautismo, hermana, es un hermoso acto de fe. Así como es importante entender la grandeza del bautismo, es importante conocer lo que no es. La salvación nos es dada únicamente por la gracia de Dios a través de la fe en Cristo. No hacemos nada para salvarnos porque no hay nada que podamos hacer para ser salvos. Mucho menos podemos jactarnos de cuán buenas u obedientes somos para obtener la salvación, pues no importa qué impactantes sean nuestras obras, ellas no pueden salvarnos. Tal vez he sido repetitiva al respecto, pero, hermana, debemos entenderlo, Jesús es el único que nos salva. Es lógico decir que no hay absolutamente nada, ni siquiera el bautismo, que pueda darnos la vida eterna. Vayamos a la Biblia para ver un ejemplo. Lucas 23:39-43 habla de dos ladrones que estaban siendo crucificados a lado de Jesús. Ambos iban a morir, sin embargo, uno de ellos puso su fe en Jesús y, en arrepentimiento, Cristo lo salvó. Él no tuvo tiempo de hacer buenas obras, pero creyó y Jesús lo salvó. Tampoco tuvo tiempo de ser bautizado, pero Jesús le dijo que estaría en el Paraíso con Él porque Jesús lo había salvado. Nuevamente, ni las obras ni el bautismo nos salvan, únicamente Jesús.

Como vimos al inicio, el bautismo es un mandamiento serio. En Mateo 28:19-20, Jesús dijo: “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Jesús, después de haber resucitado, les dijo a los discípulos que debían hacer discípulos y debían bautizarlos. Hermana, no fue una sugerencia, fue un mandado. Como todos los demás mandamientos que Dios nos ordenó, el bautismo debe ser tomado en serio. ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida” (Romanos 6:3-4).

El bautismo es la declaración pública de lo que creemos. Cuando una persona reconoce que Dios es santo, que ella es pecadora y que necesita salvación, y en arrepentimiento pone su fe en Cristo, ella muere al pecado y es “resucitada” en una nueva vida. Estar inmersas en el agua representa la unión a Cristo en su muerte; simboliza la muerte al mundo, al pecado y a nuestra vieja naturaleza. Salir del agua representa la unión a Cristo en su resurrección; simboliza haber sido limpiadas del pecado para ahora vivir una nueva vida de santidad en Cristo. El bautismo simplemente dramatiza o pone en escena la realidad interna del Evangelio en nuestras vidas. Además, el bautismo nos da la oportunidad de celebrar con otros cristianos la gracia de Dios con nosotros y de mostrar a una generación visual la realidad gloriosa de Cristo.

Así que, hermana, si eres creyente, si estás en Cristo y no has sido bautizada, habla con tu pastor y dile que quieres hacer una declaración pública de lo que has creído. Cuando lo hagas, invita a muchos que no han creído en Cristo para que puedan escuchar y ver la gloriosa verdad de que Jesús salva a pecadores.
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Viva en Cristo #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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