Lavadas por la sangre- Catecismo de Heidelberg: pregunta 70

Lavadas por la sangre- Catecismo de Heidelberg: pregunta 70

Pregunta: ¿Qué es ser lavado con la sangre y el Espíritu de Cristo?
Respuesta: Es recibir de la gracia de Dios la remisión de los pecados, esto a través de la sangre de Cristo que derramó por nosotros en su sacrificio en la cruz (a). Y también ser renovados y santificados por el Espíritu Santo para ser miembros de Cristo, a fin de que muramos al pecado y vivamos santa e irreprensiblemente (b).
Versículos de apoyo: (a) Hebreos 12:24; 1 Pedro 1:2; Apocalipsis 1:5, 7:14; Zacarías 13:1; Ezequiel 36:25. (b) Juan 1:33, 3:5; 1 Corintios 6:11, 12:13; Romanos 6:4; Colosenses2:12.

Escuchamos el Evangelio predicado y enseñado tan a menudo que a veces olvidamos la realidad gloriosa de lo que sucede cuando Jesús salva a un pecador. Lucas 15:10 dice que es tan asombroso que los ángeles celebran cada una de nuestras conversiones. Estudiemos la pregunta 70 del Catecismo de Heidelberg para recordar la sorprendente transacción que tuvo lugar en la cruz y las maravillas de la gracia salvadora de Dios.

Dios es santo.  Dios es perfecto. Dios es justo. Cuando digo “es” no significa que Él posee estas cualidades, sino que son su esencia. Así como yo soy una mujer y no puedo cambiar eso, Dios es Dios y porque Él es Dios, Él es santo, perfecto, justo, bueno y muchas cosas más. Eso es lo que Él es. Ahora, nosotras no somos lo que Dios es. Nosotras somos pecadoras, así que no podemos pararnos frente a un Dios que es santo y permanecer ante su presencia, su santidad nos destruiría. Pero Dios, en su gran amor, quiso salvarnos para que pudiéramos experimentar su misericordia y su bondad, fue por eso que envió a su Hijo, Cristo, a morir en la cruz. Lo que sucedió en esa cruz, hermana, tiene un valor infinito de gloria absoluta.

Desde el principio de la creación, Dios dijo que era necesario el derramamiento de sangre como pago por el pecado (Lv 17:11). En los tiempos del Antiguo Testamento Dios estableció sacrificios animales como una solución temporal para el perdón de los pecados. Había un sistema constante de sacrificios, pero, como podrás imaginarte, esa sangre jamás fue o sería suficiente para pagar el pecado humano. Dios, siendo misericordioso, envió a su Hijo Jesús, Dios en la carne, a morir en la cruz para que, al derramar su sangre, el pago por nuestro pecado fuera pagado en su totalidad. Su sangre y su sacrificio lavan a los que por gracia ponen su fe en Él.

Querida hermana, la cruz no es simplemente el lugar donde murió Jesús, sino el lugar donde Cristo pagó el castigo eterno por nuestros pecados para que la justicia de Cristo nos fuera imputada o dada a quienes creemos en Cristo por medio de la fe. La cruz es la imagen de la justicia y la misericordia de Dios unidas en perfecta armonía y mostrando su gloria. Una vez que se produce este increíble intercambio por fe, el Espíritu de Dios nos sella (Ef 1: 13-14). En ese sello, el Espíritu nos santifica, es decir, Él nos da tanto la capacidad como el deseo de mostrar nuestra salvación en humilde obediencia llevando una vida en santidad.

Hermana, la cruz es la obra terminada de Jesús para el perdón de nuestros pecados pasados, presentes y futuros, de modo que, como hemos sido selladas por el Espíritu Santo, podamos caminar en las buenas obras que Dios preparó de antemano (Ef 2:10) para que otros vean a Cristo y también glorifiquen a Dios (1 P 2:12).

Terminamos este estudio, querida hermana, y pido que puedas ver que, aunque los beneficios de la salvación son para ti, también son para la gloria de Dios. La salvación y la santificación por la sangre de Jesús son para que puedas glorificar a Dios, disfrutarlo para siempre y, al hacerlo, otros que no conocen esta maravillosa gracia puedan poner su fe en Jesús y glorificarlo a Él también.

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Solo para Su gloria. #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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