Nuestra propia vida- Catecismo de Heidelberg: pregunta 71

Nuestra propia vida- Catecismo de Heidelberg: pregunta 71

Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo que Él nos quiere limpiar tan ciertamente por su sangre y Espíritu al ser lavados por el agua del bautismo?
Respuesta: En la institución del bautismo, cuyas palabras son estas: “Id, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28:19). “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mc 16:16). Esta misma promesa se repite cuando las sagradas escrituras llaman al bautismo “lavamiento de la regeneración y ablución de pecados” (Tt 3:5, Hch 22:16).

“Bueno, ¡¿y cómo sabes que esa es la verdad?!” “¡¿Cómo sabes que eres salva?!” “¡Los cristianos son un grupo de hipócritas! ” “¡No puedo seguir a un Dios que hace algo así! ” “¿¡Dónde exactamente dice eso en la Biblia!?” Hermana, ¿alguna vez has escuchado alguna de estas declaraciones? ¿Alguna de estas frases te ha hecho dudar de lo que crees? ¿Sabes exactamente en dónde habla Dios acerca de la salvación? Hoy no te voy a explicar en  qué se promete la salvación, pues hemos hablado ampliamente sobre ello en las últimas publicaciones. Hoy, hermana, quiero que nos enfoquemos en explicar la importancia de  dedicar tiempo a la Palabra de Dios, para que así sepas qué dice Dios y dónde encontrarlo.  Estudiemos la pregunta 71 del Catecismo de Heidelberg.

La táctica de Satanás no cambia. Las tácticas del mundo siguen siendo las mismas. Al igual que con Adán y Eva, Satanás puede poner una semilla de duda en tu corazón, y si puede hacerlo respecto a la Biblia, entonces puede empujarte a ignorarla y a no creer más en ella. Primero viene la duda: “¿Es verdad que Dios les dijo…?” (Gn 3: 1). Y luego, casi imperceptible, ¡una pequeña mentira, una pequeña desviación! Cuando Satanás introduce la duda, no te dice algo tan falso como para notarlo al instante. No. Satanás es sutil: “¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de NINGÚN árbol del jardín…?” (Gn 3: 1). Eva, en lugar de recordar la Palabra de Dios, continuó con la mentira diciendo: “Dios nos ha dicho: ‘No coman de ese árbol, NI LO TOQUEN; de lo contrario, morirán’” (Gn 3:3). La falta de conocimiento de la Palabra de Dios crea dudas que se convierten en incredulidad y desprecio hacia la voz de nuestro Padre. Y, hermana, desafortunadamente, hoy Satanás está ganando.

En cuanto a la pregunta 71 del Catecismo de Heidelberg, la respuesta que está enseguida muestra en dónde encontramos la promesa de salvación. No debería ser necesario repetírtela una y otra vez. Todas nosotras, como cristianas, deberíamos saberla de memoria. Desafortunadamente, muchas no sabemos en dónde están estas promesas. Sabemos los nombres de las hermanas Kardashian, de nuestros ídolos de fútbol, las insensateces de nuestros gobernantes (por los cuales deberíamos orar en vez de burlarnos), los últimos chismes de nuestro vecindario (porque a eso sí prestamos atención), pero, siendo honestas, la Palabra de Dios la tenemos bastante descuidada y abandonada porque para Él no tenemos tiempo. Tratamos a la Biblia como un libro aburrido e irrelevante en lugar de lo que es: la palabra inspirada por Dios (2 Ti 3: 16-17) y aliento para nuestra vida. Deuteronomio 32:47 dice: “Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida…” (Dt 32:47).

Sí, hermana, estar en una relación con Dios, sentarse a sus pies, escuchar y leer lo que Él ha revelado acerca de Él mismo debe ser una parte normal de nuestro día a día, como comer y dormir, ¡no algo que dejamos al final y que hacemos de prisa! Puedo explicarte teología, doctrina, el significado de palabras que encontramos en la Biblia y muchas cosas más, pero si me equivoco, porque puedo hacerlo porque soy imperfecta, en lugar de ayudarme y mostrarme el error que cometí, caerás conmigo; caerás por falta de conocimiento.  Si tu pastor comienza a hablar de cosas que parecen bíblicas pero no lo son y tú no sabes lo que Dios dice, caerás con él. Cuando el mundo venga y te diga en qué parte de la Biblia dice esto o lo otro, o asevere que Dios es malo porque permite que pasen cosas malas (lo cual es una teología incorrecta) o te pregunte por qué crees en la Biblia y no has pasado tiempo con Dios, no tendrás respuestas y, querida hermana, caerás.

Estamos en guerra.  La Biblia está siendo atacada constantemente. Por supuesto, Dios ha demostrado que es más que capaz de defenderse a sí mismo y a su Palabra, pero, hermana, ¿cómo estás protegiendo tu mente y tu corazón? ¿Estás escuchando sermones y leyendo blogs o te estás sentando a los pies de Dios todopoderoso? ¿Estás escuchando directamente su Palabra para aprender sobre su corazón y sobre el tuyo? Porque, recordemos, donde habla la Biblia, Dios mismo habla.

Quiero terminar dejándote orando. Oremos para que tú y yo tomemos en serio la Palabra de Dios. Oremos para que deseemos como nunca antes pasar tiempo con Él meditando en su Palabra. Oremos para que Dios avive nuestros corazones y nos permita amar la Biblia y a Él con todo lo que somos. Oremos para que seamos mujeres que están firmemente arraigadas en las promesas de Dios en fe, no porque las escuchamos en alguna parte, sino porque las escuchamos del propio Dios vivo.

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En oración y en fe #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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