Unidas en Su sufrimiento- Catecismo de Heidelberg: pregunta 76

Unidas en Su sufrimiento- Catecismo de Heidelberg: pregunta 76

Pregunta: ¿Qué significa comer el cuerpo sacrificado de Cristo y beber su sangre derramada? Respuesta: No solo significa abrazar con firme confianza del alma toda la pasión y muerte de Cristo para, por este medio, alcanzar la remisión de pecados y la vida eterna (a), sino unirse más y más a su santísimo cuerpo por el Espíritu Santo (b), el cual habita juntamente en Cristo y en nosotros de tal manera que, aunque Él esté en el Cielo (c) y nosotros en la Tierra, todavía somos carne de su carne y huesos de sus huesos (d), y que, de un mismo espíritu, (como todos los miembros del cuerpo por una sola alma) somos vivificados y gobernados para siempre (e).
Versículos de apoyo:  (a) 1 Juan 6:35, 40, 47; Juan 6:48, 50, 51, 53, 54. (b) Juan 6:55, 56. (c) Colosenses 3:1; Hechos 3:21; 1 Corintios 11:26. (d) Efesios 5:29, 30; Efesios 3:16; 1 Corintios 6:15; 1 Juan 3:24, 4:13. (e) Juan 6:57; 15:1-6; Efesios 4:15, 16.

¿Alguna vez te has preguntado el porqué de ciertas palabras de Jesús? ¡Vaya, si somos honestas, su idea de ser sensible a su cultura estaba muy fuera de sintonía! Lee Mateo 19: 16-30. Esta historia trata de un hombre joven y rico que busca a Jesús porque quiere seguirlo. Jesús, en lugar de darle la bienvenida y pensar en los beneficios que este hombre podría darle a su campaña, como relaciones y dinero, le dice que para poder formar parte de sus seguires debe dar todo lo que tiene. ¡¿Es en serio?! ¡Jesús!, ¿no te has dado cuenta? ¡Es joven y rico! Vemos otro caso en Juan 6:54. Hay 5000 hombres y alrededor de 5000 mujeres siguiendo a Jesús.  Su frase publicitaria fue algo así: Si no comes de mi carne ni bebes de mi sangre, no vivirás para siempre”. ¡¿No pudo decir algo más convincente?! ¡Jesús!, ¿quién es tu representante de relaciones públicas? La realidad,hermana, es que estar unidas en Cristo significa más que solo perdón y, como veremos, tampoco implica un camino fácil.Estudiemos la pregunta 76 del Catecismo de Heidelberg y veamos de qué se trata.

Continuamente, Jesús nos dice que evaluemos el costo de seguirlo (Lc 14: 26-33). Jesús no estaba tratando de crear un mensaje de psicología inversa, simplemente nos estaba diciendo que seguirlo es gratis pero también extremadamente costoso.¿Por qué? Jesús no quiere seguidores que solamente estuvieran con Él cuando todo alrededor fuera cómodo y circunstancialmente bueno. Lo que desea son seguidores que lo acompañen por quien Él es sin importar la situación; ya sea en la riqueza, en la pobreza, en la salud o en la enfermdad. Seguir a Jesús no es un llamado a vivir cómodamente, más bien, a confiar en Él por encima de todas las cosas.

Seguir a Jesús conlleva poco o ningún costo para quienes vivimos en países occidentales. O tal vez eso pensamos. Sentimos que nada debe cambiar. Podemos seguir viviendo para nosotras mismas, bajo la comodidad de nuestra rutina y de nuestros deseos y esperanzas. Simplemente, como buenas cristianas, esparcimos algunas oraciones esperando que Dios bendiga nuestros planes. Hermana, ¡estamos súper equivocadas! Seguir a Jesús implica poner por debajo de Dios todos nuestros tesoros para poder perseguir su gloria. Esto puede significar que todo lo que consideres valioso desaparezca; tus sueños y deseos, tu relaciones y tu dinero, todo. Cada cosa deberá tomar un lugar de importancia por debajo de Dios para que así puedas ser usado para amarlo y glorificarlo amando a los demás. Lucas 14:33 dice: “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. El llamado de Jesús no es un llamado a jugar al cristianismo para nada más parecer cristianas; es un llamado radical a la obediencia desinteresada que nos puede costar todo.

Al participar en la Comunión no solo nos regocijamos en el hecho de que Jesús nos ha salvado y dado vida eterna, también declaramos que estamos unidas con Él en sus sufrimientos. En la Biblia llegamos a comprender y experimentar que nuestras comodidades terrenales no son nada a lado de Cristo. Vale la pena dedicar nuestra vida a Jesús y glorificarlo cada vez más cuando compartimos con Él en sus sufrimientos. Este es el costo que debemos evalular, ¿es Cristo por sí mismo lo suficientemente valioso para poner todo a sus pies aún si significara perderlo todo?

Hermana, hoy quiero pedirte que participes en la Santa Cena solemnemente. ¡Regocíjate tomando en cuenta el costo que lleva seguir a Cristo! Reflexiona: ¿estás con Jesús solo cuando las circunstancias son buenas? Si así es, déjame decirte que tu versión del cristianismo es falsa y no podrá soportar la carga de tus aflicciones. Hermana, ¡no te conformes con ese falso y mediocre Evangelio! Evalúa el costo sabiendo que, para bien o para mal, cuando estás con Jesús, incluso el sufrimiento y la tribulación se convierten en oportunidades gozosas para mostrar la gloria de Dios y proclamar la profunda verdad de nuestra esperanza en la gloria futura.

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¡Para su gloria!  #cautivadaensugracia
@cautivadaensugracia #enthralledbygrace

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