Sacrificando a Cristo una vez mas- Catecismo de Heidelberg: pregunta 78

Sacrificando a Cristo una vez mas- Catecismo de Heidelberg: pregunta 78

Pregunta: ¿El pan y el vino se convierten sustancialmente en el mismo cuerpo y sangre de Cristo?
Respuesta: De ninguna manera (a), pues como el agua del bautismo no se convierte en la sangre de Cristo, ni es la misma ablución de los pecados, sino solamente una señal y sello de aquellas cosas que nos son selladas en el bautismo (b), así el pan de la Cena del Señor no es el mismo cuerpo (c) aunque por la naturaleza y uso de los sacramentos (d) es llamado el cuerpo de Cristo.
Versículos de apoyo: (a) Mateo 26: 29. (b) Efesios 5:26; Tito 3:5. (c) 1 Corintios 11:26. (d) Génesis 17:10, 11; Éxodo 12:11, 13, 13:9; 1 Pedro 3:21; 1 Corintios 10:3, 4.

Juan 6:53 es un pasaje controversial en las Escrituras. De hecho, aunque no lo creas, ha dividido a la Iglesia. Algunas tradiciones afirman que el pan y el vino se convierten en el cuerpo y en la sangre de Cristo, sin embargo, otras piensan que el pan y el vino solo son símbolos que representan el cuerpo y la sangre de Cristo. Pero, ¿cuál de estas posturas es bíblica? Estudiemos la pregunta 78 del Catecismo de Heidelberg para conocer qué dice la Palabra de Dios.

La tradición católica sostiene que el pan y el vino utilizados en la Comunión se transforman en el cuerpo y en la sangre de Cristo al ser bendecidos por un sacerdote. A esta doctrina, apoyada en versículos como Juan 6:32-58, Lucas 22:17-23 y 1 Corintios 11:24-25, la llaman transubstanciación. Por otro lado, la mayoría de las tradiciones protestantes mantienen que, en estos pasajes, la Biblia declara que Cristo nos llama a comer el cuerpo y la sangre de Cristo de forma simbólica. Siendo así, los elementos utilizados continúan siendo lo que son, simplemente pan y vino.

Una de las razones principales contra la transubstanciación la encontramos en la cruz. Jesús murió y murió de una vez y para siempre (Heb 10:10).  Si su cuerpo y su sangre verdaderos estuvieran presentes en la Comunión, entonces estaríamos hablando de un re-sacrificio que no sería Bíblico, porque, como ya hemos estudiado, Jesús murió de una vez por todas y ya no hay necesidad de sacrificar nada nuevamente. Muchos señalan que, en Juan 6:32, Jesús deja claro que no está hablando de las cosas de la carne, sino de las del espíritu, por lo tanto, su cuerpo y su sangre en el pan y el vino son un símbolo para recordar su sacrificio ofrecido en la cruz.

Ahora, personas que creen en la transubstanciación nos dirán que algunos sacerdotes de la Iglesia católica como Ignacio, Irineo y Origen abogaban por la transubstanciación. Si leyeras algunas de sus obras, probablemente coincidirías con este pensamiento. Pero, hermana, como he repetido, necesitamos entender el contexto histórico para comprender el porqué de esas afirmaciones. Recordemos que, en los siglos I y II después de Cristo, la Iglesia se enfrentaba a las falsas enseñanzas del docetismo y gnosticismo que decían que Cristo había venido en Espíritu y no en cuerpo; es decir, que era un fantasma. Incluso 1 y 2 de Juan hablan acerca de estas enseñanzas que enunciaban que Jesús vino al mundo como un fantasma y no en un cuerpo real. 1 Juan 7 dice: “Pues muchos engañadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo”. Contendiendo así, por el hecho de que Jesús es completamente Dios y completamente humano, es decir, un cuerpo físico, estos padres de la Iglesia adoptaron un lenguaje que claramente denunciaba el engaño de los gnósticos heréticos.

Estos padres de la Iglesia no fueron los únicos. En el siglo II, Tertuliano se auxilió de ese lenguaje para argumentar contra la herejía gnóstica de Marción. Sin embargo, más tarde en su vida, Tertuliano escribió que, incluso Jesús, cuando celebró la última cena, utilizó el pan y el vino como un símbolo, puesto que un fantasma es incapaz de crearlo. Tiempo después, otros padres de la Iglesia adoptaron esta verdad. Por ejemplo, en los escritos de Justino Mártir, Clemente de Alejandría, Eusebio, Anastasio e incluso de Agustín, vemos la literatura del pan y del vino como símbolos y no como el cuerpo físico ni la sangre real de Cristo. Si observamos el desarrollo de la historia de la Iglesia, entenderemos que la transubstanciación nunca ha sido parte de las enseñanzas bíblicas.

Así que, hermana, espero que este artículo te ayude a ver queparticipar en la Comunión es recordar a Cristo, refrescar nuestro espíritu en sus promesas y salir gozosas en obediencia.  No porque los elementos se hayan transformado en algo que no son, sino porque proclamamos su sacrificio hecho hace más de dos mil años. Un sacrificio que fue hecho una vez y para siempre. ¡Gocémonos porque por Él somos llamadas suyas!

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En gozo #enthralledbygrace
@cautivadaensugracia #cautivadaensugracia

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